Conservación de las Orquídeas en Guatemala

Guatemala ha sido favorecida con una diversidad vegetal sorprendentemente alta, en la cual destacan más de 800 diferentes especies de la familia botánica más grande del planeta, la Orchidaceae. Desde hace años numerosos expertos y aficionados de las orquídeas alrededor del mundo han puesto sus ojos en Guatemala a causa de estas misteriosas plantas, contribuyendo a que el país sea conocido por su naturaleza vegetal a nivel global. Esto se debe en parte a que un número importante de las especies de Guatemala son endémicas, es decir, solo es posible encontrarlas  en estado silvestre en nuestro país. Tal es el caso de la flor nacional, la Monja Blanca, conocida científicamente como Lycaste skinneri var. alba, tan apreciada como exótica a nivel mundial.

Pero la situación de nuestras orquídeas dista mucho de ser la ideal. Sería maravilloso poder contemplar estas especies en su hábitat natural con la facilidad con que se podía hasta hace un par de décadas y tener la certeza de que estas joyas de la naturaleza se conservarán para ser apreciadas por las generaciones venideras. También lo sería disfrutar de las numerosas especies que ahora figuran entre otras pérdidas irreparables. Pero lastimosamente no podemos contar con ello.

¿Cuál será el futuro de las orquídeas en Guatemala?

Tomando en cuenta la realidad actual, donde las cifras de pérdidas de hectáreas forestales no tienden a la baja al mismo tiempo que el mercado de orquídeas extraídas de la naturaleza se acrecienta, es probable que en menos años de lo que creemos hayamos perdido la mayor parte de la diversidad biológica que nos caracteriza.
Fuera de toda duda, perdemos mucho más que orquídeas. Hablamos de áreas boscosas que albergan todo tipo de plantas y animales. Además, cada vez sufrimos más directamente las consecuencias directas de la deforestación, como lo son las inundaciones y las sequías. El problema más serio es la producción de leña y la quema de bosques para la agricultura en todo el territorio nacional. A esto se suma la creciente deforestación para la construcción de viviendas.
Debemos estar concientes  de que la preservación de las orquídeas es en buena medida la consecuencia de la preservación de sus hábitats naturales, y de que esto conlleva la preservación de las especies de animales y otras plantas que los habitan. Perder a las orquídeas es la pérdida de algo que nos distingue de muchos otros países. Nuestra riqueza natural es un verdadero tesoro que merece ser preservado.
La Asociación Guatemalteca de Orquideología tiene el deseo de crear e impulsar proyectos de conservación de áreas naturales habitadas por orquídeas y la preservación de éstas dentro de su hábitat, explotado por vendedores callejeros.
No dejemos que este patrimonio nacional único entre las naciones del mundo se pierda. Si está interesado en contribuir a la preservación de las orquídeas de Guatemala en conjunto con la AGO no deje de contactarnos.